¿Cómo debe ser la rehabilitación del daño cerebral?

En el proceso de rehabilitación del Daño Cerebral Adquirido tiene cinco objetivos:

  • Evaluar las secuelas del daño cerebral y las dificultades que estas provocan.
  • Reeducar y compensar las secuelas del daño cerebral para reducir la discapacidad.
  • Prevenir complicaciones futuras de las secuelas del DCA o de la propia lesión cerebral.
  • Potenciar las habilidades conservadas.
  • Promover la integración social y familiar.

Lograr el máximo nivel posible de autonomía personal en cada caso debe ser el objetivo final del proceso de rehabilitación. Este tipo de rehabilitación es un derecho que figura entre las prestaciones básicas comunes y obligadas del Sistema Nacional de Salud. La rehabilitación se debe dar desde el primer momento, en la fase aguda de la lesión, cuando el paciente está en planta del Hospital. Una vez iniciada, debe de tener continuidad y ajustarse a medida que la lesión evolucione.

En la mayoría de los casos la evolución del paciente con Daño Cerebral Adquirido es positiva a lo largo de un año y medio o dos desde el origen de la lesión. Durante este tiempo debe haber un trabajo de rehabilitación continuo. Una vez transcurrido este período es importante mantener terapias de rehabilitación orientadas a preservar la mejoría lograda.

La rehabilitación debe de estar centrada en la persona con daño cerebral y sus necesidades. La familia debe de estar informada en todo el proceso e implicarse en el mismo como un miembro más del equipo rehabilitador. Este equipo rehabilitador tiene que ser multiprofesional para que la persona con daño cerebral reciba una atención coordinada e integral. Un equipo rehabilitador de Daño Cerebral Adquirido está compuesto por, al menos, profesionales de las siguientes especialidades:

  • Medicina: El equipo médico rehabilitador debería de coordinar las acciones del resto del equipo.
  • Enfermería: Además de sus funciones habituales en planta hospitalaria, ante los casos de daño cerebral el equipo de enfermería es clave como educadora de las personas con daño cerebral y sus familias. Son el nexo de unión entre los miembros del equipo de rehabilitación.
  • Neuropsicología: Diseñan, evalúan y ponen en marcha los programas de estimulación cognitiva. Realizan la evaluación inicial de la persona con daño cerebral y pueden ser la figura coordinadora del equipo de rehabilitación.
  • Fisioterapia: Mantienen y mejoran las capacidades físicas para prevenir más complicaciones. También trabajan la mejora cardiovascular para incrementar la tolerancia al esfuerzo, lo que ayuda al trabajo desarrollado en el centro y a que el usuario pueda participar más a nivel comunitario.
  • Logopedia: Las áreas de acción de la logopedia son la comunicación, la respiración, la postura y la deglución.
  • Trabajo social: A través de entrevistas personales realizan un análisis de las necesidades sociales de la persona con daño cerebral y de su familia para tratar de resolverla a través de los recursos más adecuados. La figura de la trabajadora social es un nexo entre familia, administración, centro y otras entidades.
  • Terapia ocupacional: Trabajan las habilidades necesarias para la realización de las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria. Esto lo hacen teniendo en cuenta las habilidades del usuario previas al DCA: se intenta promoverlas de cara a una posible vuelta al empleo.

Finalmente, ya avanzando en el campo de lo social, existe un grupo de profesionales como educadores sociales, monitores de ocio, preparadores laborales y técnicos en integración social; entre otros, que son imprescindibles para la integración social y la autonomía personal, así como para los programas de ocio y tiempo libre. Además, los profesionales del área apoyan en las actividades básicas de la vida diaria, cubriendo así estas necesidades.