Secuelas en las emociones y la personalidad

Cambios en las emociones y daño cerebral

Las alteraciones de la conducta afectan a una gran cantidad de personas con Daño Cerebral Adquirido. Dada la heterogeneidad del tipo de alteraciones y del grado de las mismas, es complicado medirlas para conocer las más frecuentes. Al fin y al cabo, como en todas las secuelas del daño cerebral, la aparición de estas alteraciones depende principalmente de la zona del cerebro lesionada y de la gravedad de la lesión.

Sin embargo, un estudio (Nelly, Brown, Meter y Kremer; 2008) trató de trazar un perfil de alteraciones de conducta en el DCA a través de la observación de 190 personas ya dadas de alta en sus centros de rehabilitación que, posteriormente, acudieron a un centro especializado en intervención en trastornos conductuales. Según los resultados, el 86% de las personas presentaban problemas de agresividad verbal y habilidades sociales (lo más habituales), un 60% problemas de iniciativa y apatía; el 41% de agresividad hacia personas, el 35% agresividad hacia objetos y el 28% conductas sexuales inapropiadas. Por último, el estudio mostraba como un 60% de los participantes presentaban 4 o más tipos de alteraciones, mientras que tan solo el 5% tenía un solo problema conductual.

Estos datos evidencian tanto la frecuencia de este tipo de alteraciones en el daño cerebral como la complejidad y multidimensionalidad de las mismas. No obstante, es probable que presentar tantas alteraciones conductuales se deba a que la clasificación es sintomática: que una persona muestre agresividad, irritabilidad, conductas sexuales inapropiadas y labilidad emocional, más que indicar cuatro problemas distintos, seguramente indica que la persona tiene dificultades en el control de impulsos que se manifiesta en cuatro aspectos diferentes de la conducta.

Tomando como referencia las publicaciones de los últimos años sobre el tema, estas serían las alteraciones más frecuentes, que se pueden dar en distintos niveles de gravedad y combinadas entre sí:

  • Agitación: Es un aumento significativo de la actividad motora junto a alteraciones emocionales. Suele coincidir con los primeros momentos tras lesión o el despertar del coma. La persona se mueve con brusquedad y puede intentar golpear a sus cuidadores.
  • Deambulación: Desorientada, la persona camina sin rumbo fijo. Esta conducta provoca que la persona abandone, de manera no consciente, los límites marcados por sus cuidadores para su seguridad; suponiendo riesgo de pérdida o incluso atropello.
  • Labilidad emocional: Es la dificultad de regular emociones y de expresarlas. Pueden ser expresiones emocionales inadecuadas en frecuencia, intensidad y duración. También es frecuente que la emoción no cuadre con el contexto en el que se da o la alternancia entre emociones.
  • Irritabilidad y agresividad: La agresividad es uno de los síntomas que más dificulta la integración social y laboral de las personas con DCA. Las manifestaciones de la irritabilidad pueden ser verbales, físicas hacia objetos y físicas hacia personas. Las personas con estas dificultades pierden el control ante frustraciones de la vida diaria.
  • Conducta sexual inapropiada: Las manifestaciones más comunes son las verbalizaciones inapropiadas y los tocamientos más o menos explícitos. La desinhibición sexual puede verse favorecida por la necesidad de conseguir afecto y la dificultad para lograrlo.
  • Desinhibición conductual: La labilidad emocional y la irritabilidad pueden desembocar en acciones que no son adecuadas de acuerdo con las normas sociales establecidas para los distintos contextos sociales. La persona no puede reprimir ni controlar sus propios impulsos y actúan sin importar la consecuencia de sus acciones.
  • Depresión y ansiedad: La depresión es una entidad clínica compleja que provoca problemas emocionales, físicos y cognitivos. Las manifestaciones de depresión dependen de cada persona, por lo que su diagnóstico y tratamiento es complejo.
  • Apatía: Las personas apáticas son incapaces de programar y regular una actividad; llegando a faltarles motivación para hacer cosas que antes les gustaban. No inician acciones si no se les propone.
  • Egocentrismo: Les cuesta empatizar con otras personas. Normalmente quieren imponer su criterio a los demás y se alteran cuando esto no ocurre.