Vivir con daño cerebral

El pronóstico de una persona con Daño Cerebral Adquirido depende de muchos factores. Desde el momento de la lesión resultan clave los dos primeros años en los que se debe realizar toda la rehabilitación posible. En ese período observaremos la evolución de la persona con DCA y se podrá establecer claramente las secuelas definitivas y su gravedad.

Transcurridos una media de 24 meses desde la lesión las secuelas comenzarán a estabilizarse y se iniciará la fase crónica del daño cerebral. Este dato es una aproximación, ya que variará en cada caso según la rehabilitación recibida, la lesión, las secuelas, la edad de la persona... Sea como sea, cuando se estabilizan las secuelas se debe seguir realizando trabajo de rehabilitación enfocado a mantener los progresos alcanzados. Raramente podremos volver atrás. Aunque lo deseemos. Lo que tenemos por delante es vida y, aunque cueste adaptarse, es posible ir construyendo un nuevo proyecto vital que merece ser vivido.

Por eso, en este momento se trata de promover la inclusión social: aprender a vivir con las secuelas del daño cerebral, volver al empleo; o a otro empleo diferente, buscar recursos que permitan promover la autonomía personal de la persona con daño cerebral. Hemos cerrado una etapa y ahora comienza otra. La gravedad de la lesión, el grado de dependencia y el tipo de secuelas finales determinarán qué itinerario de integración, recursos y prestaciones son los más adecuados para cada caso.

En esta etapa existen diferentes recursos que nos pueden ayudar a reorientar nuestro proyecto de vida. Las asociaciones son el principal, ya que trabajan defiendo los derechos de las personas con daño cerebral y sus familias, buscando vías para su reintegración en la sociedad y para la promoción de su autonomía personal. Las asociaciones ofrecen distintos programas y proyectos en este sentido, relacionados con las terapias de mantenimiento, el apoyo en la búsqueda de empleo, el desarrollo de activididades físico - deportivas, la promoción del ocio integrador y actividades de apoyo a las familias. En muchas ocasiones las asociaciones se han visto en la necesidad de impulsar Centros de Día para personas con daño cerebral, un recurso que combina actividades rehabilitadoras y de convivencia. En esta fase es el recurso más habitual que podemos encontrar.

Dentro de un colectivo de 420.000 personas existe una gran variedad de necesidades  y de inquietudes. Si quieres información sobre otro tipo de entidades o sobre cómo crear una asociación enfocada a un interés en particular, no dudes en contactar con nosotros.