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© FEDACE | 24/05/2016 | Reconstrucción del cerebro

La neuroplasticidad del cerebro

El cerebro tiene la capacidad de cambiar y regenerarse a sí mismo a través de la estimulación de la experiencia y el aprendizaje. Esta capacidad se llama neuroplasticidad.

01/10/2016

Tras un ictus o un traumatismo craneoencefálico las previsiones de recuperación del daño cerebral resultante son complicadas, pero una de las variables que se suele utilizar para realizarla es la edad. Esto es porque, a pesar de la lesión, el cerebro es un órgano dinámico y en constante reorganización, capaz de ser moldeado y reformado a lo largo de toda su vida. La capacidad del cerebro de cambiar y regenerarse a sí mismo a través de la estimulación de la experiencia y el aprendizaje se conoce como neuroplasticidad.

En un cerebro joven la neuroplasticidad permite un aprendizaje rápido y una reparación potencialmente más veloz, mientras que a medida que envejecemos esta capacidad de neuroplasticidad disminuye, pero nunca desaparece. Por un lado, esta es la base para el desarrollo de muchas terapias de rehabilitación basadas en la experiencia; por el otro, el concepto de neuroplasticidad significa que nuestras acciones y estilo de vida, incluso antes de una posible lesión cerebral, juegan un papel significativo en cómo nuestro cerebro cambia y como se transforman, en consecuencia, nuestras capacidades mentales.

Para bien o para mal se dice que el cerebro tiene su propia memoria y nuestro estilo de vida actual puede aumentar o disminuir las posibilidades de tener un accidente cerebrovascular en el futuro. Pero, desde lo positivo, la neuroplasticidad nos permite tomar medidas para prevenir ese deterioro cognitivo y para mejorar ante las posibles secuelas de un daño cerebral. Practicar cualquier capacidad, realizar entrenamiento cognitivo, hace que nuestro cerebro sea más eficiente, al igual que sucede cuando entrenamos nuestros cuerpos.

Un estudio del año 2006 demostró que los taxistas de Londres poseen un hipocampo más grande que los conductores de autobús de la misma ciudad. El hipocampo es importante para la formación y el acceso de memoria complejas, incluyendo la memoria espacial necesaria para una navegación eficiente. Los taxistas ejercitan su hipocampo múltiples veces cada día, mientras que los conductores de autobús solo siguen una ruta marcada; por lo que no lo necesitan.

Eso sí, no podemos esperar milagros. No existen pastillas mágicas ni técnicas automáticas para recuperar capacidades cerebrales. Lo que sí está apoyado por numerosas investigaciones es la capacidad del cerebro de ser flexible y de moldearse a través de experiencias, por lo que la recuperación cerebral requiere trabajo, paciencia, esfuerzo y continuidad. Si quieres aprovechar la neuroplasticidad de tu cerebro para prevenir su deterioro cognitivo debes de mantenerlo activo: ¡sigue alguna de las recomendaciones que te dejamos en 10 cosas que puedes hacer para prevenir un ictus!

La información para elaborar este artículo ha sido extraída de Cómo invertir en su cerebro de Álvaro Fernández y el Dr. Elkhonon Golberg; editada por Sharpbrains.

 

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