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Nuevos tiempos para el movimiento asociativo DCA

El Movimiento Asociativo del Daño Cerebral cuenta ya con un borrador suficientemente consistente del Plan Estratégico que regirá la vida organizacional en los próximos años. Y que ahora mismo está a disposición de todas las entidades de FEDACE para su análisis y elaboración de propuestas de mejora.

31/03/2017

Aun tratándose de un borrador, o precisamente por eso, el contar con un documento con la adecuada calidad como para difundirlo por el Movimiento Asociativo FEDACE es un hito de suficiente relevancia, que saca a la luz determinados retos organizativos que estaban latentes en el inicio de este proceso, y que hoy se han revelado como exitosos e indicadores de la buena salud organizativa del Movimiento Asociativo.

El Plan Estratégico no deja de ser una estructura de acción orientada hacia el futuro; que pone blanco sobre negro los retos a los que se enfrenta el Daño Cerebral, sus organizaciones y sus protagonistas y que, por tanto, deberá ser un estímulo para las organizaciones del Daño Cerebral a la hora de  afinar y poner al día sus estructuras, sus procesos de trabajo y sus propias metas con el fin de alcanzar los logros que en el propio plan se ambicionan.

El reto es importante y profundo, y por tanto el proceso por el cual se construye el Plan Estratégico también lo es. Un proceso que se ha llevado a cabo a lo largo del último cuatrimestre del año 2016 y primer trimestre del año 2017, y que nos debe necesariamente llevar a la conclusión de que el documento resultante expresa con claridad, honestidad y transparencia las principales cuestiones que ocupan y preocupan a todos los actores que forman parte del Movimiento Asociativo del Daño Cerebral.

En el Plan Estratégico se explicita por primera vez  y se propone la Misión y la Visión del Movimiento Asociativo, común a la Misión y la Visión que cada una de las organizaciones pueda tener. Es un logro del que se debe sentir orgulloso todo FEDACE, al estar siendo capaz de racionalizar y articular ambos conceptos se está a su vez siendo capaz de definir los contornos de la cultura organizativa común, y se está explicitando el ADN que recorre todas y cada una de las capas de las organizaciones y de sus procesos.

A pesar de su importancia, la elaboración de un Plan Estratégico no deja de tener sus  riesgos.

El principal de ellos quizá sea el convertir su elaboración en  un mero rito, al que se adaptan los constructores del propio plan siguiendo una metodología estándar que se da por buena sin tan siquiera reflexionar sobre su bondad.

Tratándose de un Plan Estratégico para el conjunto del Movimiento Asociativa un segundo e importante riesgo es la plasmación en el propio Plan de líneas y objetivos de trabajo suficientemente abstractos o genéricos como para no comprometer en la práctica a nadie siguiendo ciertas prácticas “lampedusianas” del tipo “que todo cambie para que nada cambie” o, llevándolo a nuestro terreno, “que todo sea suficientemente genérico para seguir haciendo lo mismo”.

Ambos riesgos no han tenido la oportunidad de aflorar a lo largo del proceso de elaboración del borrador de este Plan.

Hay tres razones por las cuales no fue así.

  • La más importante quizá sea la convicción que existe en la Comunidad del Daño Cerebral de la relativa fragilidad de los logros alcanzados en un mundo convulso en el que se cuestiona las estructuras de bienestar tal y como las conocemos, y por ello y al mismo tiempo la convicción de que el Movimiento Asociativo del Daño Cerebral debe tomarse con seriedad y honestidad los retos de futuro que se concretizan en el Plan, para que las personas y las familias cuenten hoy y en el futuro con un grado de apoyo suficiente y justo, y acorde con sus derechos de ciudadanía.
  • La profunda sensación, del amplio equipo de profesionales y directivos que han elaborado el borrador, de que con este Plan se está sin duda poniendo una importante huella en el futuro, y desde ahí la búsqueda constante de líneas futuras de trabajo y objetivos estratégicos realistas y ambiciosos, y, en cualquier caso, identificando aquéllos en los que todos coinciden que son necesarios e importantes.
  • La consistencia en la identificación de los diferentes grupos de trabajo necesarios, más allá de una metodología estándar, para acometer la elaboración del documento, y la participación en su elaboración de protagonistas sobresalientes y diversos del propio Movimiento Asociativo.

El proceso y la metodología de elaboración del Plan, desde la constitución del Grupo Guía encargado por velar la ecuanimidad y transparencia del proceso, hasta los debates prospectivos de los tres grupos de trabajo confeccionados, pasando por las percepciones  del entorno sobre la cuestión que nos ocupa constituye un ejercicio de inteligencia colectiva que continua con el debate del plan en las entidades FEDACE y que culminará, sin duda, con la aprobación del Plan Estratégico en la próxima asamblea general del Movimiento Asociativo.

Conviene rescatar tres rasgos de esta inteligencia colectiva que impregnan las líneas y los objetivos estratégicos del Plan, y que están permitiendo al conjunto del movimiento asociativo atinar en su capacidad prospectiva de la realidad del daño cerebral.

  • En primer lugar, la convicción de que el compromiso con el Plan es posible por parte de todos por el apoyo y la involucración de la alta dirección de FEDACE; su presencia activa en el proceso garantiza la percepción de que los compromisos que se adquieren serán relevantes y valiosos. En este sentido la involucración de las presidencias, juntas directivas y de los directores de las entidades en la lectura, matices si procede pero asunción del Plan es fundamental para garantizar su éxito.
  • En segundo lugar, la apuesta por una metodología participativa en la elaboración de las líneas y objetivos; que lo ha sido hasta este momento, lo es con la entrega del borrador a las entidades y lo será con su refrendo por la asamblea general. De ahí que el esfuerzo para que en este momento todas las entidades participen reflexivamente en el análisis del plan y sus consecuencias es clave, pues solo así se interiorizará como propias sus exigencias.
  • En tercer lugar, la actitud transformadora y visionaria que impregna las líneas y los objetivos estratégicos del propio plan, y que nace de una profunda ambición por afianzar los logros y avanzar sólidamente hacia el futuro. Cuanto más adelante se proyecte la visión más capacidad hay de alineamiento de las diferentes estructuras con las metas comunes. En este sentido es importante ahora que la lectura del Plan se realice con una mirada amplia y generosa, ni cortoplacista ni mirando con recelo, de existir,  aquellos aspectos que más nos puedan desencajar nuestro equilibrio organizativo.

Entramos en una fase relativamente crítica en la elaboración del Plan Estratégico que requiere poner en valor los propios valores del Movimiento Asociativo FEDACE.

El Plan plantea retos importantes relativos a las personas con daño cerebral, a la representatividad de las organizaciones y a la cultura, imagen corporativa y procesos internos de cohesión y cooperación.

El Plan está en las entidades para su análisis y discusión. Este plan es una propuesta elaborada por personas significativas de Movimiento Asociativo, que desde la honestidad y la transparencia han tratado de poner en juego toda su clarividencia. Por eso es importante tomárselo en serio, con ganas e ilusión.

Es el momento del compromiso. Estamos preparados para los nuevos tiempos del movimiento asociativo DCA.

 

Javier Albor.
Consultor
 

 

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